Lamento tener que escribir este post. Lo lamento por el tono en el que está escrito, poco respetuoso y no muy propio de mí y lo lamento por el mero hecho de tener que escribirlo, razón que indica que algo no va muy bien.

Sinceramente estoy harto de tanta desinformación, de tanto morro y descaro, de tanto chupar de bote y vivir del cuento. Y hablo de la ministra de incultura, Ángeles Gonzalez-Sinde, porque es a lo que se dedica su ministerio.

¿Realmente creemos que vivimos en un país democrático? Pues señores, según leo en multitud de sitios la nueva y llamada ley Sinde estudia bloquear el acceso desde España a las mal llamadas “páginas piratas” que estén alojadas fuera de España. Hay algunos países que hacen algo parecido, y como muestra un botón: China. Sí, señores, en China se filtran los contenidos de Internet (y no es ningún secreto) al igual que se quiere hacer aquí, solo que aquí lo adornan torpemente para intentar que parezca que lo hacen por el bien de alguien que no sean la ministra, su equipo y los directivos de las discográficas. Espera, ¿igual que en China? No, que va. En China no sólo filtran los contenidos que manifiestan ideología contraria a la del gobierno, sino todo contenido que el gobierno considere no adecuado. Y perdónenme, señores, pero nosotros viviremos en un país en el que no podrás acceder a una web desde la que puedes ver series de televisión online pero sí a una en la que puedeas ver pornografía infantil. Pero claro, esos piratas, esos hackers, deben ser perseguidos porque están haciendo perder dinero a la industria discográfica. En cambio los pedófilos sólo están arruinando la vida de un puñado de niños, ¿a quién le importa eso? ¿O es que me he perdido y el país aconfesional que corre en plena crisis con la mitad de los gastos derivados de la visita del Papa también está de acuerdo con él en que abusar sexualmente de niños no es tan malo porque antes se veía como algo normal?

En definitiva se esté sobreprotegiendo a una industria tan ambiciosa que tiene el morro de reclamar más dinero del que existe en el mundo. Y no sólo eso, sino que ¡está siendo condenada a pagar a sus propios artistas por piratearlos!

Por seguir con esta historia surrealista ahora me toca pagar la elaboración de una guía sobre la piratería que se repartirá en los centros educativos. Esté parcialmente subvencionada por el ministerio o simplemente con dinero del canon, de cualquiera de las formas. la he tenido que pagar. Y sinceramente repartir por los colegios una guía que engaña y desinforma descaradamente me parece deplorable, y que el gobierno permita esto me parece todavía más triste. Ah no, es verdad no sólo es que lo permita, sino que ellos mismos también lo hicieron con su campaña “si eres legal eres legal”, ¡y de nuevo con mi dinero!. Pero señores, ¡si la ley contempla el derecho a la copia privada! ¿Qué coño hablan de si eres legal?

Pero hablando de pagar… ¡Ah sí! Hace poco un señor me insultaba (o mejor dicho insultaba a un colectivo con el que me identifico, por lo que me doy por aludido) acusándome de dictador, terrorista, ladrón y hacer peligrar la cultura. En aquel momento decidí responderle educadamente, pero sinceramente ahora quiero rectificar, porque resulta que no sólo se ha buscado a unos economistas superdotados para ocultar casi todo el dinero que estafa a su país natal, sino que el “poco” que no es capaz de ocultar directamente no lo paga. Y sinceramente, señor Alejandro Sanz, estamos en crisis y nos están recortando en sanidad, en educación y en muchos otros servicios sociales mientras usted nos está robando y encima se queja de nosotros. Pues deje que le diga, señor Alejandro Sanz, que es usted un ladrón, un cara dura, un sinvergüenza y, encima, un inculto.

A ver cómo explico esto de forma que se entienda… Yo descargo de internet contenido audiovisual. Vale, es cierto que eso perjudica en cierta forma a discográficas, artistas y productoras de cine… ¿o no? Soy un gran consumidor de este tipo de productos y sinceramente: ni he dejado de ir al cine, ni he dejado de alquilar películas, ni he dejado de comprar discos, ni he dejado de ir a conciertos ni nada de nada. Todo lo contrario: antes pagaba 3 o 4 euros por alquilar una película en formato físico en un videoclub, ahora pago lo mismo por alquilar la peli a través de la Play Station. Antes compraba un disco cada 2 o 3 meses e iba a escasos conciertos,  ahora pago 10€ al mes por un servicio legal de suscripción de streaming de música (Music Unlimited) y he aumentado significativamente el número de conciertos a los que asisto. En resumidas cuentas, si antes dedicaba unos 50€ trimestralmente a consumir productos audiovisuales, ahora dedico unos 150. ¿Y encima me dicen que están perdiendo dinero? Si ya lo dicen los estudios: los que más descargamos somos los que más dinero destinamos a sus productos.

Me hierve la sangre al ver todo esto. Resulta que yo, que más o menos he conseguido un sueldo medio decente, pago cantidades ingentes de impuestos, mientras que esos artistas que lloran defraudan a hacienda. Resulta que cuando pido ayudas para alquilar un piso me la deniegan porque “cobro mucho” (que tampoco es tanto!), cuando tengo que cobrar el paro cogen y bajan el tope a los 1000 euros brutos y me tengo que joder (pese a haber pagado religiosamente a la seguridad social y el IRPF), cuando voy a tener un hijo quitan el cheque bebé… Y cuando ellos nos roban dinero les hacen una ley para intentar que cobren más y de paso recortan nuestras libertades.

Me parece vergonzoso.